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Mendoza potencia su perfil exportador con la apertura de nuevos mercados para la cereza

La provincia recupera estatus sanitario y avanza en acuerdos clave con China y Estados Unidos, posicionando su producción temprana como una de las más competitivas del hemisferio sur.

El sector frutícola de Mendoza ha marcado un hito estratégico al consolidar los protocolos que facilitan la llegada de la cereza local a los mercados más exigentes del mundo. Gracias a una articulación entre el sector público y privado, la provincia ha logrado fortalecer su posición como proveedora de «primicia», término que refiere a la capacidad de colocar fruta en el mercado internacional antes que otros competidores regionales. Esta ventaja competitiva, sumada a la excelencia en los calibres y la firmeza del producto, sitúa a la cereza mendocina en una vitrina de alto valor comercial, especialmente en Asia y Europa.

El reconocimiento de Sitios Libres y el rol del Iscamen

Un avance fundamental en esta campaña ha sido la implementación de la normativa que establece la figura de «Sitio Libre de mosca de los frutos por establecimiento». Esta herramienta, impulsada por el Iscamen, permite que fincas específicas en zonas que aún no cuentan con el estatus de área libre puedan certificar su sanidad de manera individual. De este modo, productores del Norte y Este de la provincia quedan habilitados para exportar directamente a destinos con restricciones fitosanitarias severas, como China y Estados Unidos, sin depender exclusivamente de la geografía general del departamento.

Alianza estratégica con China y expansión en mercados asiáticos

La reciente visita de delegaciones técnicas chinas a las zonas productivas de Mendoza ha ratificado el interés del gigante asiático por la fruta de carozo argentina. El protocolo para cerezas ya se encuentra operativo, pero las gestiones actuales apuntan a incluir otras variedades como ciruelas y duraznos bajo los mismos estándares de trazabilidad. China demanda grandes volúmenes de fruta de alta calidad para sus temporadas festivas, y Mendoza, al contar con una maduración temprana, logra ingresar en ventanas de tiempo donde la oferta global es escasa y los precios internacionales alcanzan sus picos más altos.

Inversión tecnológica y reconversión varietal en el Valle de Uco

Para sostener este crecimiento exportador, los productores del Valle de Uco han iniciado un proceso de reconversión con material genético de vanguardia. La incorporación de variedades ultra tempranas y portainjertos adaptados a los suelos locales ha permitido mejorar no solo el volumen por hectárea, sino también la resistencia climática de los cultivos. Estas inversiones en tecnología de empaque y frío garantizan que la cereza mantenga sus propiedades organolépticas durante los largos viajes transoceánicos, cumpliendo con las estrictas auditorías de calidad que exigen los compradores de la Unión Europea y el Reino Unido.

Desafíos logísticos y sustentabilidad del modelo productivo

A pesar de los logros sanitarios, el sector enfrenta el reto de profesionalizar aún más la cadena de costos y logística para competir con potencias como Chile. Los referentes de la Cámara de la Cereza de Mendoza destacan que la sustentabilidad del negocio a largo plazo depende de la coherencia en la calidad enviada. El objetivo para las próximas temporadas es ampliar la superficie cultivada bajo cubiertas protectoras para mitigar el impacto de contingencias climáticas y asegurar un flujo constante de exportación que consolide a Mendoza como el principal polo cerecero del centro-oeste argentino.