Una celebración especial en una escuela albergue que es hogar y espacio educativo para niños rurales
La Escuela Wolf Scholnik, ubicada en el paraje rural de Cochico a cien kilómetros de General Alvear, vivió una jornada de fiesta por el Día del Niño, organizada por la Municipalidad de General Alvear. La actividad contó con la participación de autoridades locales como la delegada de Carmensa, Norma Costa, la subdirectora de Parajes, Cecilia Seniuk, y el equipo del centro de salud de la zona, quienes compartieron con estudiantes y docentes momentos llenos de alegría y emoción.

Un día especial para una comunidad educativa única
Raquel Vega, directora de la escuela, destacó la relevancia del evento para los niños y la comunidad: “Estamos en una zona rural muy alejada de la ciudad, por eso la presencia de las autoridades y el equipo de salud es muy valiosa. Hemos tenido un día maravilloso, acompañados por un tiempo fabuloso que permitió disfrutar cada actividad.”

Los alumnos que habitan el establecimiento de modalidad albergue esperaban con entusiasmo el evento. “Desde días antes contaban los días para esta celebración. En la escuela promovemos como valor la alegría en esta fecha tan especial. Incluso, el sábado anterior realizamos una primera celebración institucional con juegos y actividades recreativas,” agregó Vega.
La escuela albergue: un espacio de vida y aprendizaje
La Escuela Wolf Scholnik no es solo un lugar de estudios, sino un verdadero hogar para sus estudiantes. Los chicos permanecen alojados quince días continuos en la escuela y luego regresan a sus hogares también por quince días, en un sistema que permite atender las particularidades del área rural.

Las jornadas comienzan a las 7:30 con rutinas de higiene y desayuno en comunidad. El día escolar se desarrolla entre las 8:20 y las 15:30, seguido por talleres artísticos, huerta escolar, juegos y apoyo educativo durante la tarde a cargo de docentes diurnas.
Raquel Vega resaltó el proyecto de huerta escolar, que combina enseñanza práctica con valores comunitarios, y las actividades creativas que disfrutan mucho los estudiantes. Por la noche, el cuidado y acompañamiento es constante, creando un ambiente de contención y bienestar emocional.
Esfuerzo conjunto que transforma vidas
El funcionamiento óptimo de la escuela es fruto de un trabajo mancomunado entre docentes, personal de apoyo y organismos locales. “Notamos avances enormes no solo en infraestructura y equipamiento, sino también en lo educativo y humano. Aquí todos ponemos el corazón para mejorar la calidad de vida y aprendizaje de los chicos,” aseguró Vega.

La celebración del Día del Niño fue mucho más que una fiesta: reflejó el compromiso, la solidaridad y la esperanza de una comunidad rural que, con esfuerzo y amor, construye un futuro mejor para sus niños.