Bajo el lema «La Gesta del Agua», asambleas y vecinos de los departamentos Mendocinos marcharon hacia Uspallata para rechazar la Declaración de Impacto Ambiental aprobada por la Legislatura.
Este fin de semana, Mendoza revive jornadas de intensa protesta social que recuerdan a las históricas movilizaciones de 2019. Una multitudinaria caravana confluyó masivamente hacia la localidad de Uspallata, en lo que han denominado «La Gesta del Agua».

El conflicto: el proyecto San Jorge
El detonante de la crisis fue la aprobación legislativa de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto de cobre San Jorge (PSJ), ubicado en el nacimiento de la cuenca del Río Mendoza.
- Los actores: El proyecto está a cargo de Solway Holding, Zonda Metals (de capitales rusos y suizos) y el Grupo Alberdi.
- Cuestionamientos técnicos: Pese a la aprobación, sectores científicos vinculados al CONICET advirtieron sobre «deficiencias importantes» en los informes de impacto, señalando la falta de datos sobre biodiversidad y protección del recurso hídrico.
- Situación legal: El conflicto ya escaló a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, tras la presentación de tres recursos de amparo que buscan declarar la inconstitucionalidad del proyecto por considerar que vulnera la Ley 7.722.

El reclamo en General Alvear
Fiel a su tradición defensora del recurso hídrico, General Alvear se sumó activamente a la protesta. Vecinos y organizaciones sociales se movilizaron en el Km Cero de la ciudad, coordinando acciones con el resto de los departamentos para manifestar que la «licencia social» para la minería metalífera sigue sin existir en el sur provincial.
Cronograma en Uspallata
La caravana, que emula la ruta del Ejército de los Andes, tiene previsto un cierre cargado de actividades en la localidad cordillerana:
- Sábado: Marcha por las calles de Uspallata y el «Festival por la Gesta Libertadora del Agua».
- Domingo: Talleres de concientización, almuerzo comunitario y una asamblea colectiva final.
En esta asamblea, referentes de toda la provincia definirán el plan de lucha para las próximas semanas, que incluiría nuevos ruidazos, paros y el mantenimiento del acampe que persiste en Tunuyán. «Cuando el agua está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla», sentenció la activista Nora Moyano, resumiendo el espíritu de una protesta que parece lejos de desactivarse.