La «Lepra» no pudo hacer pie en su estadio y cayó ante un rival que aprovechó cada falencia defensiva. El resultado deja preocupación en el cuerpo técnico de cara a la lucha por la permanencia.
En una jornada que se presentaba ideal para sumar de a tres y escalar posiciones, Independiente Rivadavia sufrió un inesperado revés al caer derrotado en su casa. El equipo del parque no logró plasmar la superioridad que suele mostrar en el reducto de calle Boulogne Sur Mer y terminó cediendo puntos vitales ante un adversario que se mostró ordenado y efectivo. La derrota caló hondo en la hinchada leprosa, que despidió al equipo con una mezcla de desazón y exigencia tras un desempeño que distó mucho de lo esperado.
Un desarrollo condicionado por los errores propios
Desde el pitazo inicial, a Independiente le costó hacerse dueño de la pelota. A pesar de intentar generar juego por las bandas, la imprecisión en los pases y la falta de profundidad en los últimos metros fueron una constante durante la primera mitad. El equipo visitante, lejos de refugiarse atrás, leyó correctamente los espacios vacíos y castigó en momentos clave, aprovechando desatenciones en la última línea mendocina. El primer gol del encuentro llegó tras una jugada aislada que dejó expuesta la pasividad defensiva de la Lepra, obligando al local a remar contra la corriente desde temprano.
Intentos sin claridad en el complemento
En la segunda mitad, el técnico movió el banco buscando mayor explosión y peso ofensivo, pero los cambios no surtieron el efecto deseado. Si bien Independiente empujó por inercia y tuvo algunas aproximaciones de riesgo —incluyendo un remate que se estrelló en el palo—, la claridad brilló por su ausencia. El nerviosismo se apoderó de los jugadores a medida que pasaban los minutos, lo que derivó en centros intrascendentes que facilitaron la tarea de la defensa rival. El contraataque final del visitante sentenció el marcador y cerró una noche para el olvido en el Bautista Gargantini.
Preocupación en el cuerpo técnico y la tabla de promedios
Este traspié no es uno más, ya que se produce en un contexto donde cada punto es determinante para la tabla de promedios. El entrenador reconoció en conferencia de prensa que el equipo tuvo una «noche baja» y que es necesario trabajar en la concentración defensiva. «Nos duele perder así ante nuestra gente, tenemos que hacer autocrítica rápida porque el torneo no da respiro», señaló el DT. La derrota obliga a Independiente a buscar una victoria de visitante en la próxima fecha para recuperar el terreno perdido y no caer en los puestos de peligro.
Lo que viene para la «Lepra»
El plantel volverá a los entrenamientos este viernes con la mirada puesta en corregir los errores tácticos evidenciados en este encuentro. La seguidilla de partidos que se avecina será una prueba de fuego para el carácter del equipo, que necesita recuperar la solidez que lo llevó a ser un rival temible en su estadio. Los referentes del grupo hicieron hincapié en la necesidad de mantener la calma y trabajar en la efectividad frente al arco, un déficit que se volvió a notar en la noche mendocina.