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El sufrimiento de una niña que casi termina en tragedia

Durante 5 horas una nena de 14 años mantuvo en vilo a toda una provincia , ¿Cómo se llegó a esta situación?

La Paz, Mendoza, 10 de septiembre de 2025 – Una mañana que prometía ser como cualquier otra en la tranquila localidad de La Paz, en el sur de Mendoza, se transformó en un torbellino de miedo y tensión.

Alrededor de las 9 de la mañana, una alumna de 14 años irrumpió en la Escuela Primaria N° 4-042 «Marcelino H. Blanco», ubicada en el barrio San Martín, con un arma de fuego en las manos. Lo que comenzó como un acto impulsivo escaló rápidamente a un drama de cinco horas de duración, con disparos al aire, un atrincheramiento en el patio y un desenlace pacífico pero cargado de interrogantes sobre la salud mental de la adolescente.

Milagrosamente, no hubo heridos, pero el eco de los balazos reverbera en una comunidad conmocionada.

El sol apenas despuntaba sobre las sierras mendocinas cuando los primeros gritos irrumpieron en el silencio escolar. Según testigos y fuentes policiales, la joven, identificada como hija de un oficial de la Policía de San Luis, ingresó al establecimiento con una pistola calibre 9 mm, presuntamente perteneciente a su padre.

Videos grabados por alumnos, que circularon rápidamente en redes sociales, muestran a la niña caminando por los pasillos con el arma visible, mientras el pánico se apodera de los corredores. «¡Todos al piso!», se escucha en uno de los clips, antes de que suene el primer disparo.

La adolescente, visiblemente alterada, realizó al menos dos detonaciones: una en el aula y otra en el patio, donde se atrincheró poco después, exigiendo la presencia de tres personas específicas: su profesora, una preceptora y un compañero de clase.

Con una respuesta que fue inmediata y coordinada, el intendente local, Fernando Ubieto, confirmaba en el lugar que «la chica se encuentraba sola dentro del establecimiento» y que un equipo de negociadores de la Policía ya estaba en acción.

Personal del Grupo de Rescate e Intervención en Situaciones Críticas (GRIS) de la Policía de Mendoza irrumpió en la escuela para entablar diálogo con la menor.

«Estamos tratando de tomar contacto con ella», declaró un portavoz policial a los medios, mientras helicópteros sobrevolaban la zona y se desplegaba un amplio operativo de seguridad.

Los alumnos y docentes fueron evacuados de manera ordenada, aunque el temor era palpable: padres angustiados se agolpaban en las puertas, algunos llorando, otros filmando con sus celulares la escena que parecía sacada de una película de Hollywood.

Mientras tanto, en las redes sociales, el suceso se viralizaba a una velocidad alarmante. Posts en X (antes Twitter) narraban en tiempo real el desarrollo: «La niña atrincherada continúa disparando en la institución.

Hay pánico en la Escuela Marcelino Blanco», tuiteó el Diario UNO Mendoza, adjuntando un video que capturaba el caos desde el exterior.

Otro usuario, el periodista Ignacio González Prieto, alertaba sobre un «proceso que no fue advertido por la Escuela y la Familia», sugiriendo que la adolescente venía sufriendo un deterioro emocional previo, con «actos preparatorios» que pasaron desapercibidos.

Expertos en criminología, consultados por TN, especulan que el incidente podría estar ligado a bullying o problemas familiares, aunque las autoridades no han confirmado detalles para respetar la privacidad de la menor.

Las horas se estiraron como una eternidad bajo el sol mendocino. A las 10, el segundo disparo; a las 11, los negociadores del GRIS ya hablaban con ella a través de un megáfono, apelando a su calma.

La niña, según fuentes cercanas al operativo, alternaba entre llanto y exigencias, pidiendo que sus seres queridos intervinieran.

Los padres de la adolescente llegaron al lugar, visiblemente destrozados, y colaboraron con la policía desde la verja perimetral. «Es un tema de salud mental», murmuraban algunos vecinos, recordando incidentes similares en escuelas argentinas que han expuesto las grietas en el sistema educativo y de apoyo psicológico.

Finalmente, pasadas las 14 horas, el milagro ocurrió. Tras más de cinco horas de tensión, la joven entregó el arma a los negociadores y salió del patio sin resistencia.

Fue trasladada de inmediato al Hospital Schestakow de la capital mendocina para una evaluación médica y psicológica. «Está en buen estado de salud», confirmaron las autoridades, aliviando el peso sobre una comunidad que había contido el aliento todo el día.

Mendoza Post reportó en vivo: «La niña atrincherada en la escuela de La Paz entregó el arma y será trasladada al hospital local», con un video que mostraba el momento de la rendición.

Al atardecer, la Escuela Marcelino Blanco reabría sus puertas con un silencio ensordecedor. Maestros y alumnos regresaban, marcados por el susto, mientras la policía periciaba el lugar en busca de respuestas.

¿Cómo llegó el arma a manos de una menor? ¿Qué falló en la detección de su sufrimiento? Estas preguntas flotan en el aire de La Paz, un oasis mendocino ahora teñido de preocupación colectiva.

En un país donde los tiroteos escolares son raros pero impactantes, este episodio urge una reflexión profunda sobre la vulnerabilidad de la juventud. Por ahora, la niña está a salvo, pero la herida en la comunidad apenas comienza a sanar.