El Gobierno provincial avanzará con la instalación de peajes tras recibir la autorización nacional para gestionar tramos de las rutas 40 y 143. El esquema busca financiar el mantenimiento de las calzadas mediante un sistema de «pago por uso».
Mendoza se encamina hacia la implementación del primer sistema de peajes en décadas, marcando un giro en la política de infraestructura vial de la provincia. Esta medida surge tras un pedido formal del gobernador Alfredo Cornejo al Ejecutivo Nacional para obtener la concesión de tramos de rutas nacionales que hoy están siendo intervenidos con fondos provinciales.
¿Dónde estarán los peajes?
Los primeros puntos de cobro se proyectan en rutas estratégicas que conectan el centro con el sur y el norte de la provincia:
- Ruta Nacional 143: Se intervendrán 107 kilómetros que unen los departamentos de San Rafael y San Carlos. Esta vía es vital para el sector productivo y turístico del sur mendocino.
- Ruta Nacional 40: El tramo de 16 kilómetros que va desde calle Paso (Luján de Cuyo) hasta la Variante Palmira en el Acceso Sur será transformado integralmente y sujeto a peaje.
- Ruta Nacional 7: La licitación nacional para el corredor bioclimático contempla nuevas estaciones en la Variante Palmira y en Potrerillos, bajo un sistema automático Free Flow (sin barreras).
¿Cuándo comienza el cobro?
El inicio del pago por parte de los usuarios no será inmediato, ya que está atado al avance de las obras de «puesta en valor».
- Estimación: Se prevé que el cobro efectivo comience a implementarse de manera progresiva a partir de 2027.
- Condición: El pliego establece que el concesionario debe completar primero la reconstrucción del pavimento, bacheo e iluminación antes de habilitar las tarifas.
El modelo de gestión
El financiamiento inicial de estas obras proviene de los fondos del Resarcimiento Económico (ex fondos de Portezuelo del Viento). Sin embargo, para garantizar la sustentabilidad a largo plazo, lo recaudado se destinará a un fideicomiso específico abocado exclusivamente a la conservación de las rutas, evitando el deterioro que sufren por el intenso tránsito de carga pesada.
Este modelo imita sistemas aplicados en provincias vecinas como San Luis, donde el mantenimiento de las autopistas es financiado directamente por quienes las transitan, asegurando estándares de seguridad y conectividad superiores.