El fortalecimiento de los puntos limpios y el trabajo de la cooperativa Anulen Suyai permitieron optimizar el sistema, mejorando las condiciones laborales y la recuperación de materiales reciclables.
El asesor de Gestión Ambiental, Denis Rabanal, destacó el salto cualitativo en el funcionamiento de la Planta de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) del departamento. Gracias a un cambio en la modalidad de recolección y a la mayor conciencia ciudadana, la instalación ha logrado reducir drásticamente el ingreso de basura mezclada.
Claves del nuevo esquema de trabajo
El éxito del sistema actual se basa en tres pilares fundamentales que funcionan de manera coordinada:
- Recolección por sectores: Una vez por semana, junto con los residuos tipo B o C (minicargadora), los vecinos entregan materiales reciclables como plástico, cartón y aluminio por separado.
- Recorridas de la cooperativa: Los integrantes de Anulen Suyai recorren los barrios con carros recolectando exclusivamente residuos secos, fomentando el contacto directo con el vecino.
- Puntos Limpios: La red de contenedores en espacios públicos permite a los ciudadanos disponer de materiales secos en cualquier momento, aunque se busca erradicar la disposición de residuos húmedos en estos cestos.
Impacto positivo en la operación y lo social
La transición hacia un 97% de residuos secos dentro de la planta genera beneficios directos en múltiples áreas:
- Salud Laboral: Disminuye la manipulación de materia orgánica (húmeda), reduciendo riesgos sanitarios para los operarios.
- Mantenimiento Técnico: El procesamiento de materiales secos evita atascos y roturas, prolongando la vida útil de la maquinaria de compactación.
- Economía Circular: Al recuperar más material, la cooperativa incrementa sus ingresos por ventas y se reduce el volumen de desechos que terminan en enterramiento.
“Antes se trabajaba con residuos mezclados; hoy la participación del vecino es clave para que casi todo lo que llega a la planta sea recuperable”, afirmó Rabanal.