Pablo Cortese dejó su cargo tras tensiones con laboratorios y el gobierno nacional
Salida de Pablo Cortese y contexto del conflicto
Pablo Cortese, presidente del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (Senasa), renunció tras menos de ocho meses en el cargo debido a un conflicto creciente relacionado con la importación de vacunas contra la fiebre aftosa. La gestión de Cortese impulsó una medida para agilizar la importación de productos veterinarios, buscando reducir costos para el sector agropecuario, pero esto generó un fuerte rechazo de los laboratorios locales y desencadenó intensas disputas internas y legales.
“Guerra de los laboratorios” y respaldo político
El conflicto escaló cuando uno de los principales laboratorios nacionales envió una carta documento por un lote de vacunas importado por un competidor. Cortese calificó la denuncia como “totalmente improcedente”, pero la polémica persistió. El presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, apoyaron la apertura del mercado y la importación más accesible de vacunas, destacando que esto podría reducir a la mitad el precio de estos productos veterinarios. Sin embargo, la Cámara de laboratorios advirtió que esta política podría poner en riesgo una industria que emplea más de 8.000 personas y exporta por más de 100 millones de dólares anuales.
Carrera y motivos de la renuncia
Cortese, con una trayectoria de más de 30 años en el Senasa, asumió en su posición máxima con el respaldo del gobierno de Javier Milei. Su renuncia fue el resultado del desgaste producido por la presión política y la puja empresarial generada por la Resolución 333/2025, que flexibilizó la importación de vacunas. Aunque se adujeron “motivos personales”, la renuncia se entiende en el marco de una fuerte interna político-comercial.
Impacto y futuro del Senasa
La salida de Cortese deja a un organismo clave para la sanidad agroalimentaria en un momento de tensión por la apertura comercial y los cambios regulatorios. Aún no se ha confirmado quién será su reemplazante, pero el episodio marca un punto crítico en la relación entre el Estado, la industria local y el impulso a la desregulación en el sector veterinario.