Profesionales del ámbito de la salud y la gestión ambiental llevan adelante un proyecto integral que fusiona la estimulación emocional, el contacto con la naturaleza y la educación alimentaria desde la primera infancia.
Un espacio para desacelerar y cultivar la paciencia
El Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil de General Alvear se ha transformado en el escenario de una iniciativa que utiliza la tierra como una herramienta de sanación y aprendizaje. A través del programa «La Huerta en tu Escuela», impulsado por la Asesoría de Gestión Ambiental del municipio, se acompaña a los pacientes en un proceso que va mucho más allá de la producción de alimentos.
Brunella Laghi, psicóloga del Centro Infanto-Juvenil, detalló el profundo sentido clínico que posee esta actividad en los tiempos actuales:
«La idea de la huerta tiene que ver con la aceptación de los procesos y los tiempos que nos llevan los procesos, y el cumplimiento de diferentes objetivos que nos vamos poniendo… Nos ayuda a trabajar mucho lo que es la tolerancia a la frustración, la tolerancia a la espera, la paciencia… Como vivimos en un mundo un poco ajetreado y que vamos un poco en modo rápido, esto nos ayuda a bajar un poco a la tierra».

La tierra como un cable a tierra natural
El contacto directo con la naturaleza actúa como un modulador del estrés y la ansiedad en los niños y jóvenes que asisten al centro. Los especialistas coinciden en que ensuciarse las manos con tierra genera un espacio de atención plena indispensable para el abordaje de diversas patologías de salud mental.
Desde el área técnica, Denis Rabanal, referente de la Asesoría de Gestión Ambiental, fundamentó el respaldo institucional a este tipo de establecimientos:
«Siempre replicar esto de la importancia que tiene trabajar la tierra, no solamente para producir alimentos sanos, sino que también el trabajo en la tierra lleva a una cuestión de calma interna, lleva a estar en contacto con la naturaleza. Entonces, para quienes tienen patologías o problemas de salud mental, estos trabajos son fundamentales».

Educación alimentaria y entornos saludables desde el jardín
El proyecto no se limita al tratamiento psicoterapéutico, sino que se ha extendido hacia la prevención y la formación de hábitos nutricionales correctos en la comunidad infantil. Actualmente, se trabaja bajo el programa de «Alimentación en los entornos saludables», articulando acciones directas con los jardines maternales municipales del departamento.
Nadia González, nutricionista del Centro Infanto-Juvenil, puntualizó cómo se utiliza la huerta para transformar la relación de los más chicos con la comida:
«Promulgando justamente que los chicos aprendan de dónde salen los alimentos, cuáles son realmente los alimentos saludables, promoviendo la alimentación más real… Mejoramos la aceptación de alimentos, porque muchos desconocen, promovemos una alimentación más amplia y hay un aspecto que trabajamos, toda la parte terapéutica psicológica».
El ciclo completo: de la siembra a la mesa familiar
El trabajo coordinado incluye el recambio de cultivos según la estación, la elaboración de compostaje y el uso de abono orgánico proporcionado por los técnicos municipales. La experiencia culmina con la cosecha, un momento de gran valor emocional donde los pacientes se llevan a sus hogares lo producido para compartirlo en familia y elaborar recetas saludables, cerrando así un círculo de autosuficiencia, orgullo y bienestar integral.